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ES TIEMPO DE MODELOS, NO DE PARTIDOS

Hace tiempo que venimos pensando que el partidismo en nuestro país ha dejado su lugar a la disputa de modelos. Ya no basta enarbolar la bandera partidaria y más cuando ésta se compone con diferentes facetas ideológicas. Los dos partidos históricos y mayoritarios que dominan el espectro político del país desde hace casi 100 años se encuentran diseminados en vertientes políticas que desconciertan y confunden por su ambigüedad ideológica que representan muchos de sus dirigentes.
Lo mismo sucede en otras partes del mundo. Hoy la confrontación política es por imponer modelos. Uno, representado por el neoliberalismo, antes denominado conservador y representado en nuestra historia desde hace más de 200 años. El otro, por sectores populares, progresistas y en otros tiempos, revolucionarios.
La famosa grieta , que hoy es utilizada para confrontar ideas y modelos, no es un invento actual, la grieta nació con el comienzo de nuestra historia. Sólo hay que analizar quienes eran los enemigos de Moreno, Belgrano, San Martín y cómo fueron sus últimos días y tendrán la respuesta. La necesidad actual de uno de los modelos no es resignar las banderas propias sino agruparlas y entre todas conducirlas a la conquista definitiva de las causas populares. Desterrar las miserias humanas que lastiman y desunen es condición fundamental. Enfrente, las mismas miserias humanas los unen y los fortalece. Hoy existen como siempre, dos veredas y ellas reflejan en cuál de ellas el ciudadano quisiera transitar para reafirmar su manera de pensar y qué es lo que desea para su nación y su pueblo. En el medio de ellas se encuentran los indefinidos, indecisos, desinformados y los escépticos. Algunos dirán: «debe haber otra alternativa». La historia me hace contestar, no hay otra vereda, calle o avenida. Una refleja a los que desean imponer el poder corporativo, el mercado, el desarrollo individual y todo el poder para los poderosos. En la otra, todo lo contrario, desean la inclusión, la igualdad, oportunidades para todos. Para que esto suceda tiene que haber un estado que predomine sobre el mercado.


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