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Ir a CulturaIr a Cultura / Octubre 2018

Archivo: Octubre 2018

ASOMBROS
La especie humana siempre ha tenido una gran capacidad de adaptación a los cambios, de hecho tal vez el secreto de su supervivencia  se deba a ello. En el diario vivir los hechos asombrosos y extraordinarios pasan casi desapercibidos por la mayoría, es difícil detenerse a tomar conciencia del mundo que nos rodea, acaso ¿tenemos el tiempo e interés en mirar, por ejemplo, el cielo en una noche estrellada o, los árboles que bordean las calles? Están allí de por siempre y eso los hace invisibles a nuestra atención. Cuando nos trasladamos a otros lugares y admiramos los paisajes pensamos lo felices que deben ser los habitantes de allí de poder gozar de ese lugar a diario, pero si le preguntamos a ellos muchos no recordarán cuanto hace que no se detienen a observar dicha belleza, para los habitué también el entorno se volvió invisible. El libro El principito de Saint Exúpery tiene un encanto especial debido a que el personaje principal es un niño y como tal todo lo asombra, ve el mundo y a las personas desde su perspectiva y en su inocencia interpreta el comportamiento humano como él lo ve. Sería hermoso poder detenerse a contemplar la vida y su entorno con la candidez de un niño, observar con la boca abierta por el asombro cuantas maravillas nos rodean, y sobre todo lo infinitamente pequeños que somos en el universo que habitamos. Sería como un ejercicio de separar el cuerpo de la mente y ésta elevándose viera como nos hacemos cada vez más pequeños hasta desaparecer y al seguir alejándose de la tierra para internarse en el las profundidades del espacio tomar realmente conciencia de la grandiosidad del universo y de la pequeñez de nuestro cuerpo frágil y transitorio. Pero en contraste de ello fuimos dotados de un pensamiento gigante, tanto como para contener el universo entero. El asombro y la angustia van de la mano. Platón decía que el asombro es el origen de la filosofía. En cambio Aristóteles decía que la admiración es lo que impulsa a los hombres a filosofar. Luego del asombro y de la admiración viene la duda. Preguntarse es el mayor desafío que puede hacerse la raza humana ¿de qué serviría la admiración y asombro de cuanto nos rodea si no nos preguntáramos los: cómo, cuándo o para qué existe todo ello? Nuestra existencia tan efímera, en relación al universo, es lo más asombroso. Así como no admiramos lo que vemos en forma cotidiana, no solemos notar en su total dimensión el prodigio de vivir, entendiendo por ello no solo el hecho de respirar sino el de pensar. «Eso de durar y transcurrir, no nos da derecho a presumir. Porque no es lo mismo que vivir ¡Honrar la vida!» Eladia Blázquez .
Raúl H. Cerdeira
raul.cerdeira120@gmail.com

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