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Filosofía de vida
Cómo hacer -desde nuestro universo particular- cuando nos parece que la injusticia es moneda corriente y la cultura está relegada y/o devaluada?
¿Qué pensar cuando da la impresión de que algunas cosas jamás cambiarán?
Porque entiendo... ¿Cómo no sonar ingenuos cuando vemos que efectivamente lo que debería ser distinto es siempre igual?
Lo primero es recordar y creer que podemos, saber que somos capaces de tocar el cielo y a la vez no «despegarnos» del piso. Lograr una combinación de idealismo con lógica que equilibren nuestros propósitos. Actuar con integridad y que el abrirnos paso no signifique ni implique empujar a otros. Ser originales, no copiar a nadie más. Observar y admirar, pero ser y hacer las cosas por nosotros mismos. Hablar con claridad, defender las convicciones, pero estar dispuestos a cambiar de opinión y a ceder y lograr un consenso. Ser atentos y respetuosos con las ideas y opiniones de los demás. Dedicarnos con empeño a hacer grande lo que pensamos que es pequeño. Y a hacer pequeño un problema que pensamos que es grande. A «decretar» lo que deseamos conseguir, a «trabajar» en uno mismo, teniendo en cuenta que si tropezamos, hay que continuar y si caemos, hay que levantarse. Y no debe afectarnos que alguien no crea en nosotros; busquemos la seguridad y la convicción en nuestro interior, descubramos la verdadera fuerza que nos hace llegar a cualquier objetivo que nos propongamos.
No necesitamos pedir permiso ni la autorización de alguien para ser felices o para buscar la felicidad. O para comenzar una travesía, ya sea existencial o «terrenal». Habrá quienes nos comprendan, apoyen o acompañen, y quienes nos hagan tener dudas y flaquear o temer el naufragio. Pero no permitamos que nuestros proyectos o ideales se queden sin barco. No dejemos que el temor al paso de las horas nos impida disfrutar del tiempo, de la vida. Y así, seguros de lo que haremos, de cómo actuamos, de lo que defendemos y anhelamos, se forja una cultura revalorizada y una idiosincrasia verdadera, más sólida, con rumbo. Se mira mejor, Se construye mejor. Las injusticias terminan por verse acorraladas, convertidas en pasado. Respetarnos y respetar al otro. Ser, y dejar ser. De cada uno nace la transformación más duradera. Con el esfuerzo puesto al servicio de esa suerte de «resoluciones personales» -mutadas a lo colectivo- podemos aspirar a derivar lo positivo a nivel sociedad, porque es un constante asumirse y trabajar con dedicación para crecer hacia «adentro» y hacia «afuera». De nosotros hacia los otros y a pesar de las dificultades que podamos enfrentar, y la actualidad de las cosas, hay algo que nos hace ganar y es no dejarnos vencer.
 
Cristian Gentile

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